sábado, 18 de junio de 2011

La fobia de la edad

Hagamos una cosa simple, pensemos matematicamente, como cuando a uno le enseñan la tabla del 1, y sabe que todo número multiplicado por uno va a repetir su valor original. Pensemos mejor como una persona lógica, que respeta la lógica. Y ahora sí, ya situados en ese punto de partida, hablemos claro.
Alguien tiene la respuesta que tanto ando buscando! Alguien podría por favor explicarme porqué tenemos que tener una edad. El envejecer es parte de nuestra realidad, nos va a pasar a todos, eso está claro. Pero en el momento de conocernos de cedernos, de tenernos, porque tenemos que centrar la discusión en base a "tengo xx cantidad de años". Un hombre que pasa los 35 y está soltero cree que tiene el privilegio del hombre que doma el mundo, del hombre que -como no le corre el reloj biológico- puede darse el lujo de elegir, rechazar, amputar las esperanzas de todo un género sólo con la razón -social- de ser vieja y tener mañas. "Una mujer que tiene más de 30 se quiere casar, y aparte no es moldeable", "Yo necesito una de 26 (y tenés 40)" "¿No conocés la regla de la mitad de tu edad más siete?, esa es la diferencia ideal de edad para una pareja". Increíble, insólito, inhóspito, y todos los ins posibles. En el afán de ser parte de lo que esta sociedad de alguna manera te ordena, sos mujer y trabajás (pero ellos, estos inadaptados con pito que ya pasaron la edad de la razón a base de distintas cosas -algunos jugando al grupito de rugby en una eternidad aparente, otros creyéndose enamorados hasta que encontraron la libertad- pretenden de vos más: que cocinés, que lavés, que planchés y sobre todas las cosas que no tengás demasiada personalidad).
La cosa es que el tiempo pasa y los años también, aunque todavía me cuesta entender el concepto de la edad, y vos ya no tenés más 20, tenés casi 30 y empezás a temer, pero no temés porque estás disconforme con tu realidad, temés porque ellos te condenan, ellos empiezan a verte como una mina que está entrando en la edad culmine, que te vas a desesperar lentamente para tener un hijo, que lo único que querés hacer es casarlos... y toda esa parafernalia de pelotudeces. La cosa es que vos misma te agobias de todo esto y terminás creyendo en que estás vieja. Y el circulo se infesta y vos te hundís en una melancolía que no tiene ningún tipo de origen propio, es todo ajeno.

Me indigna de sobre manera que los hombres condenen a las mujeres por su edad.
Que la edad sea un tópico de charla
Que cuando tenés 22, te buscan los de 30
Y cuando tenés 26, te buscan los de 22

Me indigna más aún que la edad sea condicionante
Y lo que más me indigna de toda esta materia es:
que nadie se haga cargo de que a todos se nos va la edad.
Si tenes 40 y estás solo, bancatela! no quieras perpetuar tu adolescencia con un kindergarden

Desde ya, muchas gracias.

jueves, 9 de junio de 2011

La gente EN común

La vida está llena de coincidencias y excepto encontrar monedas en el fondo de la cartera, el resto son una cagada. “ayy mirá donde te vengo a encontrar!”. Primero, no me venís a encontrar, venís a pasear con tu novio y justo me viste. Segundo, yo vine a buscar a mi vieja, me olvidé a mi novio (me lo vengo olvidando hace 20 años) y ni ganas de encontrarte, de que nos encontremos o de que me encuentres, porque francamente tengo un buzo arriba del pijama.

En fin, situaciones como estas suceden cotidianamente pero la idea es centrarnos en las coincidencias más nefastas: “la gente en común” y quien trajo este mal al mundo: FACEBOOK. Antes era lo mismo, sólo que yo hablaba mal de mi ex, yo no sabía que mi ex era tu jefe y vos no sabías que tu jefe también cogía y encima lo hacía mal.

Hablar de las consecuencias del Facebook ya es cliché y tema del 70% del stand up argentino así que nos reduciremos aún más, a una derivación del “gente en común” y es el “yo te conozco, porque tengo una amiga que…”. Desde entonces, todas las conversaciones con este ser con el que ya compartís algo (según Zack Zuckerberg) se reducen a “esa persona en común” que, o no te puede interesar menos, o hacía dos horas que habías logrado olvidar….porque claro, la persona en común nunca va a ser Evita o Luciano Castro.

Mañana iré a trabajar sabiendo que mi nueva asistente conoce a mi ex y no podré decirle “Isaura, ven y sírveme un té” como una forma de vengarme de él. Ante todo, porque alguien decidió terminar con la esclavitud en la Argentina (“Me gusta” la esclavitud) y luego porque me evalúan por “motivarla”. Ojalá se motive mucho con las caras de culo. Alcoyana, alcoyana. Chotada, chotada.